Organización de la sociedad
La organización comunitaria hay que entenderla en dos sentidos:
→ En primer lugar, a nivel local, la integración por medio de asamblea de un comisario, un comandante, el fiscal de la Iglesia, el curandero, el rezandero, la partera, el consejero, el consejo de ancianos y la policía local. Estas autoridades se eligen anualmente y son reconocidas por las autoridades estatales o federales.
→ En segundo lugar, la representación con bases electorales: el presidente local, los diputados y los senadores.
En el primer caso, que es el que nos interesa en este proyecto, todos esos representantes son nombrados por la población en asambleas. No tienen remuneración. Llevan el control espiritual, la organización religiosa y del territorio. Y son ellos los que poseen la sabiduría y el saber tradicional, siendo los del segundo lugar los que se encuentran en un nivel más administrativo e institucional, siendo el enlace entre las autoridades municipales y las nacionales.
Los de nivel local se encargan, entre otras muchas labores, de la moral, es decir, si cada individuo cumple con la comunidad, con los rituales, si ha aprendido la “palabra de respeto”... porque incluso saber amarrar un arco de flores en la comisaría implica un respeto en términos de honor hacia la población. Hay que servir a la comunidad siendo partero, mensajero, policía, comandante e incluso consejero. Y todo esto implica una trayectoria de vida, de respeto y de trabajo comunitario.
El sistema comunal está dirigido, a su vez, por los hombres y mujeres sabios, a los que se acude a pedir consejo. Y ellos los dan a través de pláticas y cuentos, comentan experiencias. En las asambleas locales ellos son los que manda, dicen, sugieren, debaten y replantean. Poseen una autoridad moral que se han ganado por sus vivencias y experiencias.
Esto también es una forma de incorporar a los ancianos, personas sabias y experimentadas, en la sociedad.
Ellos piensan: na ndikoyó nuú tio’oyo, ta kixa’ayó kua’a nuyó → volver a nuestras raíces para volver a florecer.
Este sistema comunitario es un sistema que ha mostrado su eficiencia y que participa en la educación a la población.
Además de que, con la concepción de ambos niveles, se puede desmentir el argumento que utilizan para desmerecer al pueblo Na Savi: la idea preconcebida que los Na Savi quieren separarse de México, que no quieren ser mexicanos.
Referencias:
García, J. (2016). Na Savi Gente de la lluvia. México: Altamirano.
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