La alimentación y la relación con su entorno natural

La relación que tienen con su ámbito natural es algo fundamental para ellos, ellos están socializados con la naturaleza, viven en ella. 

Es fundamental respetar a la naturaleza es decir el agua, los árboles, las montañas, las rocas porque el pueblo de la lluvia considera que todas esas entidades tienen un espíritu. Un ejemplo es la caracterización de la montaña como si fuera una persona similar a un hombre (cabeza de la montaña, pie de la montaña, cuello de la montaña...), se traslada el cuerpo humano para nombrar a la geografía. 

Se respeta también a las semillas que se consideran como sagradas, hay que venerarlas porque es en ellas que germina la vida. Destacamos en la alimentación principal de los Ñuu Savi: el maíz, los frijoles, las semillas de calabaza. Para el pueblo de la lluvia es gracias a esas semillas que siguen habitando el mundo. Y no se puede sembrar en cualquier sitio, hay zonas en las que se sembra mejor la calabaza, o el maïs, tienen una cartografía comunitaria desde la cosmovisión y desde lo sagrado. 

Los animales también son respetados y no se puede tirar el maíz o el frijol si no los animales te van a castigar (una serpiente de puede morder...). Tienen que solicitar al espíritu de la tierra, del viento, incluso a los animales para que las semillas germinen, para tener una buena cosecha y sobre todo para que los animales no se coman las semillas y que los espíritus cuiden de la población. 

Tienen una cultura basada en el equilibrio ecológico natural así que la destrucción de su entorno natural sería destruir su principal valor. El pueblo de la lluvia se alimenta exclusivamente con productos naturales de la región que pueden cosechar ellos mismos. No es solo producir para ti sino para tu familia, que es la comunidad. Se venera el sistema alimentario porque para ellos no es solo una cuestión de alimentación sino de pensamiento, tienes que cumplir el trabajo que te toca hacer, eso forma parte del trabajo comunitario. 

Si hay una ruptura de ese equilibrio natural, van a venir los males, las enfermedades, los huracanes, las peleas, los pueblos se van a fragmentar. Esas concepciones vienen desde el pensamiento de los ancianos. Por eso, hay que convivir con la naturaleza, respetarla y cuidarla porque sino no habrá agua, oxígeno ni tierras que cultivar. La ecología se guía por las necesidades que hay que resolver.


Referencias

García, J. (2016). Na Savi Gente de la lluvia. México: Altamirano.

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